Historia

Sobre la Creadora

 

Me llamo Marta, nací en bajo el signo solar y lunar de Escorpio en 1991 . Desde que tengo memoria, siento “que me adelantaba a todo”, y que pertenecía a otra época más antigua. Me día a día se nutre de la contemplación, meditación, la lectura, la música, los viajes y, sobre todo, el elemento agua.

Mi mirada se formó entre lo transgresor y e inusual desde niña, donde mis primeras obsesiones fueron varios libros de Mitologia y Plantas que encontré por mi casa. Mi adolescencia fue atravesada por la música underground y la estética punk, cuestionado todas las reglas y normas que veia, y que sintonizaba tan bien con esa esencia tan “diferente” que sentía dentro de mi, pero, en realidad, encontraba (y encuentro) belleza en casi todo.

De niña viajé mucho con mi familia. Aquellos trayectos me abrieron a otras culturas, artes, músicas y filosofías; me hicieron sentir el mundo como una comunidad diversa y preciosa en sus detalles. Con los años, ese asombro me llevó a apreciar también la arqueología y otras disciplinas, y a comprender que el tiempo es un espacio que se muestra para mi borroso.

Con un fuerte stellium en Escorpio en mi carta natal, quizá por eso me he sentido siempre atraída hacia lo oculto, lo profundo y lo transformador y han sido siempre mi lengua materna. Desde niña me llamaron los pasadizos donde otros no miraban: los símbolos, los silencios, los mitos, las capas que viven debajo de la primera impresión……. Entendiendo que la belleza también habita en las sombras, que la verdad se desvela cuando una está dispuesta a atravesar lo incómodo y renacer. Ese mapa interior me llevó por temporadas de luz desbordante y otras de recogimiento, investigación y alquimia personal.

En el taller, esa pulsión se convierte en gesto y cada pieza nace de esa danza entre luces y sombras, de lo visceral y lo sutil, como un pequeño rito de paso materializado. Mi trabajo es, en el fondo, descender, escuchar lo que no se ve, traerlo de vuelta con respeto y convertirlo en talismán. Por eso mis joyas llevan cifrada una historia de transformación —la mía y, ojalá, también la tuya cuando la haces tuya—.

Durante ese camino me acerqué a la Antropología, disciplina que sigo explorando. Sin embargo, me desarrollé tras casi siete años en empleos monótonos que no me llenaban de los que surgieron una necesidad irreprimible de autoexpresión, una llamada a crear con las manos lo que mi interior pedía decir. Entré en “modo monje” durante meses: incubación, silencio, sueños vívidos y recuerdos que se parecían a otras vidas. Jugué con la cerámica, pintura, música… hasta que, casi por intuición, llegué a la joyería.

Y querida o querido lector, n o te sorprendas si te digo que soy completamente autodidacta. No pasé por escuelas de diseño ni tomé clases de joyería. Ese proceso —más que un método— fue la experiencia mística más profunda que jamás experimente , fue como una especie de iniciación silenciosa, entre símbolos, sueños y pequeñas revelaciones que se daban en el banco de trabajo. Pero prefiero guardar ese tramo del camino para mí y el misterio. 

Lo que comenzó como un juego en una habitación de mi casa se convirtió, un año después, en un pequeño taller. Al principio, las piezas eran crudas, desiguales, deliberadamente imperfectas. Y, poco a poco, esa llamada empezó a resonar más fuerte: la gente se reconocía en ellas. Así fui compartiéndolas, poniéndolas a la venta y abriendo puntos de encuentro en España.

Hoy, en Marta Ituño Joyas, encontrarás piezas únicas que dialogan con civilizaciones antiguas, símbolos, viajes y sueños. Joyas con alma de mundo y una pizca de misterio, hechas a mano para acompañarte y envejecer contigo, como si siempre hubieran estado ahí, esperando.

Con amor,

Marta

Proceso de cada pieza

Todas las piezas se fabrican por mi en mi “Taller en las nubes”, un pequeño taller del que gozo con vistas al mar en una pequeña Cala escondida de algún rincón de Alicante.

Cada pieza de joyería se fabrica con Plata de Ley enteramente reciclada y siempre bajo pedido o en ediciones muy limitadas. Haciendo que cada pieza se cree con gran cuidado para que perdure y te acompañe en tu viaje de vida.

Cuando encargas una pieza la joya se crea exclusivamente para ti, y el tiempo de producción varía de 3 a 4 semanas según el diseño. ¡Las cosas únicas y especiales llevan tiempo!

Con amor, MARTA
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